- El estudio ESCUDDO fue publicado por The New England Journal of Medicine, clasificada como una de las revistas más prestigiosas por su alto impacto en la ciencia médica y la salud.
- Esta revista solo acepta el 5% de los manuscritos
San José, diciembre de 2025. Los resultados del estudio ESCUDDO, realizado por la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas de la Fundación Inciensa (ACIB- FUNIN), en colaboración con el Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos, fue publicado este 3 de diciembre en la prestigiosa revista científica The New England Journal of Medicine (NEJM), considerada la más importante a nivel mundial, por su alto nivel de influencia científica.
Esta revista solo acepta el 5% de los manuscritos recibidos, ya que uno de los aspectos a evaluar, es que sean investigaciones cuyos resultados puedan guiar las prácticas médicas, guías clínicas y políticas de salud, tal como lo ha hecho el estudio costarricense ESCUDDO.
Esta investigación, que inició en Costa Rica en 2017, demostró que una sola dosis de cualquiera de las dos principales vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH), no es inferior a dos dosis, para proteger contra los tipos 16 y 18 de este virus. Estos dos tipos del VPH son responsables de más del 70% de los casos de cáncer cervicouterino, a nivel mundial. Asimismo, una dosis no es inferior a dos dosis de la vacuna nonavalente, o sea, que protege contra los nueve tipos del virus que causan cerca del 90% de los casos de cáncer cervicouterino y las verrugas genitales.
Los primeros hallazgos de ESCUDDO se dieron a conocer en abril pasado, en la reunión anual de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer (AACR), considerada como uno de los eventos científicos más relevantes a nivel global en este campo.
“Actualmente, la Organización Mundial de la Salud recomienda colocar una o dos dosis de la vacuna en las niñas y niños de 9 a 14 años, dejando a criterio de los Gobiernos cuántas dosis suministrar. Los resultados de ESCUDDO brindan evidencia robusta para que los organismos regulatorios consoliden su recomendación de vacunación a una sola dosis, lo que abre la puerta a una cobertura global más amplia, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a esquemas completos de vacunación ha sido limitado por razones económicas o logísticas”, subraya la Dra. Carolina Porras, directora de Investigaciones Biomédicas de ACIB-FUNIN, investigadora principal de ESCUDDO y del artículo científico publicado en NEJM.
El estudio ESCUDDO es el único a nivel mundial que buscaba comprobar si la protección brindada por una dosis de la vacuna contra el VPH era no inferior a la brindada por dos dosis, por lo que sus resultados eran de especial atención para diversos organismos y autoridades internacionales.
Actualmente, el 78% de los países de América Latina y El Caribe utiliza una sola dosis en su esquema de vacunación, según la Organización Panamericana de la Salud, lo que pone de manifiesto el aporte de este estudio costarricense en materia de salud pública global. En Costa Rica, se siguen aplicando dos dosis a niñas y niños de 10 años.
“La publicación del artículo científico de ESCUDDO, en The New England Journal of Medicine, refleja el gran trabajo realizado desde nuestro país por científicos costarricenses que suman décadas investigando sobre formas de prevenir el VPH y el cáncer cervicouterino. Un estudio de esta envergadura e importancia es un hito a nivel nacional, en materia de investigación biomédica, ya que esta revista tiene 200 años de trayectoria y es referencia en más de 150 países, lo que coloca a Costa Rica en una importante vitrina mundial y a la altura de otros países que han sido reconocidos, durante años, por su aporte científico.”, explica el doctor Rolando Herrero, director científico de ACIB-FUNIN y autor ´senior´ de la publicación.
El estudio ESCUDDO se realizó en más de 50 cantones de Costa Rica, con la participación de más de 23 mil mujeres de entre 12 y 20 años. Esta investigación se realizó en colaboración con el Instituto Nacional del Cáncer de Estos Unidos (NCI).
“Extendemos nuestro profundo agradecimiento a las jóvenes y niñas de Costa Rica, quienes participaron en el estudio ESCUDDO en una extraordinaria muestra de solidaridad con todas las mujeres y sus familias”, subraya la doctora Porras.
ACIB-FUNIN continuará evaluando la duración de la protección que brinda una sola dosis. Esta organización costarricense no gubernamental y sin fines de lucro cuenta con destacados investigadores, quienes desde hace más de 30 años se dedican a realizar investigaciones biomédicas con un impacto significativo en la salud pública mundial.
San José, Costa Rica, abril de 2025. Los primeros resultados del estudio ESCUDO, que realiza en Costa Rica la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas (ACIB-FUNIN), en colaboración con el Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos, fueron dados a conocer en la reunión anual de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer (AACR), considerada como uno de los eventos científicos más relevantes a nivel global, en este campo.
Los principales hallazgos confirman que una sola dosis de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), ofrece la misma protección que dos dosis, contra los tipos 16 y 18 de este virus, los cuales, son responsables de más del 70% de los casos de cáncer cervicouterino, a nivel mundial.
La dos vacunas utilizadas en el estudio, demostraron eficacia de más del 95% para prevenir infecciones por los virus del papiloma humano 16 y18, tanto cuando se administró una dosis, como cuando se aplicaron dos dosis.
ESCUDDO es el único estudio a nivel mundial que buscaba comprobar si la protección brindada por una dosis de la vacuna era no inferior a la brindada por dos dosis en cuanto a la prevención de las infecciones por el VPH tipo 16 y 18. En esta investigación que desde 2017 se realiza en más de 50 cantones de Costa Rica, participan más de 20 mil mujeres de entre 12 y 20 años.
El estudio cuenta con el respaldo del Instituto Nacional del Cáncer de Estos Unidos (NCI), la Fundación Bill y Melinda Gates, la Oficina de Investigación sobre la Salud de la Mujer de los NIH y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer.
Impacto global: mayor acceso, mayor equidad
Al confirmarse científicamente que una sola dosis es igual de efectiva que el esquema tradicional de dos dosis, se abre la puerta a una cobertura global más amplia, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a esquemas completos de vacunación ha sido limitado por razones económicas o logísticas.
“Reducir la vacunación a una sola dosis, representa una estrategia más eficiente, accesible y escalable para salvar vidas”, señala la doctora Carolina Porras, directora de investigaciones biomédicas de ACIB-FUNIN, quien además resaltó el agradecimiento a las miles de jóvenes que participaron en el estudio ESCUDDO, porque gracias a su contribución, se lograron tan importantes hallazgos.
Los resultados de ESCUDDO brindan evidencia robusta para que los organismos regulatorios puedan cambiar, en forma definitiva, su recomendación de vacunación a una sola dosis. Actualmente, la OMS recomienda colocar una o dos dosis en las niñas y niños de 9 a 14 años, así como en el grupo de 15 a 20 años, dejando a criterio de los Gobiernos cuántas dosis suministrar.
“Ahora, con los resultados del estudio ESCUDDO, la recomendación de colocar una sola dosis queda avalada por datos de alto rigor científico y sabemos que esto será un gran aporte para que los países puedan mejorar su cobertura de vacunación”, subraya el doctor Rolando Herrero, director científico de ACIB-FUNIN.
ACIB-FUNIN continuará desarrollando el estudio ESCUDDO en Costa Rica, para seguir evaluando la duración de la protección que brinda una dosis. Esta organización costarricense no gubernamental y sin fines de lucro, cuenta con destacados investigadores, quienes desde hace más de 30 años se dedican a realizar investigaciones biomédicas con un impacto significativo en la salud pública mundial.
El manuscrito completo de este estudio, en proceso de preparación, incluirá análisis detallados de la eficacia de una o dos dosis, contra los diferentes tipos de virus asociados a este cáncer, así como los detalles de la respuesta inmunológica contra los mismos.
En la reunión anual de la AACR se presentan los descubrimientos más recientes en investigación oncológica básica, traslacional y clínica, y reúne a miles de expertos para intercambiar conocimientos que guían el futuro de la lucha contra el cáncer.
- Cáncer de cuello de útero y de mama, son las principales causas de muerte en mujeres de entre los 20 y 39 años.
San José, octubre de 2024. Un estudio realizado por la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas (ACIB-FUNIN), en colaboración con el Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos, analizó detalladamente la incidencia y mortalidad por cáncer en el país, en mujeres y hombres adultos jóvenes, con edades comprendidas entre los 20 y 39 años.
La Dra. Loretto Carvajal, investigadora de ACIB-FUNIN, lideró un análisis exhaustivo sobre los 20 cánceres más comunes en adultos jóvenes de Costa Rica, abarcando los años de 2006 a 2015 para la incidencia, y de 2000 a 2021 para la mortalidad. La investigación proporciona una comprensión detallada de cómo esta enfermedad afecta, de manera distinta, a los adultos jóvenes. Adicionalmente, la investigación analizó el comportamiento de distintos tipos de cáncer a través del tiempo.
Utilizando datos del Registro Nacional de Tumores del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Costa Rica, la investigación determinó que la incidencia (número de casos nuevos) de cáncer en las mujeres, fue el doble, en comparación con los hombres; una diferencia que es aún más pronunciada en el grupo de edad de los 35 a 39 años.
De acuerdo con el estudio, el cáncer de tiroides, cuello de útero y mama, fueron los más comunes en las mujeres, siendo estos dos últimos, seguidos por el cáncer de estómago, los tumores que presentan mayor mortalidad para este grupo de la población. A pesar de que el cáncer de tiroides fue el más diagnosticado entre las mujeres jóvenes, su mortalidad es muy baja, ocupando el puesto 20 en términos de mortalidad, con 19 fallecimientos registrados.
En el caso de los hombres, el cáncer testicular fue el más frecuente, mientras que el de estómago y cerebro se ubicaron como la principal causa de muerte por cáncer.
El análisis demostró que, en este grupo de edad, la incidencia general de cáncer se mantuvo estable entre 2006 y 2015, excepto en mujeres jóvenes, en las que la incidencia de cáncer de tiroides aumentó significativamente en un 6.2% anual. Según los investigadores, el aumento observado probablemente se deba a la utilización de métodos diagnósticos más sensibles.
“A pesar de que este grupo representa solamente el 10% de los casos de cáncer, los hallazgos de nuestro estudio, plantean la necesidad de políticas de salud pública desde edades tempranas, especialmente las intervenciones preventivas como la vacunación contra el virus de papiloma humano en las niñas y niños, la buena alimentación, la actividad física, y la lactancia materna, que no solo reduce el riesgo de cáncer de mama en las mujeres, sino que también, ayuda a prevenir el exceso de peso en la infancia. Además, es crucial promover el no consumo de tabaco y alcohol, así como la pronta atención de síntomas en los servicios de salud”, explica la Dra. Loretto Carvajal, investigadora de ACIB-FUNIN.
“Históricamente, los esfuerzos de salud pública en cuanto a la atención del cáncer, se han centrado principalmente en el cáncer en adultos de mayor edad, lo que ha generado una falta de conocimiento y atención entre los jóvenes, respecto a los síntomas y signos de la enfermedad. Como consecuencia, los diagnósticos en este grupo de edad suelen ser tardíos, agravados por la frecuente atribución errónea de los síntomas a otras condiciones, tanto por los propios jóvenes, como por los profesionales de la salud; lo que dificulta aún más el tratamiento efectivo, en etapas avanzadas”, añade la doctora.
De acuerdo con los expertos, el estudio también subraya la importancia de la prevención del cáncer en hombres jóvenes, especialmente, del cáncer testicular, que fue el más común en este grupo. Es esencial que las políticas de salud incluyan campañas, para que los hombres jóvenes tomen conciencia de la importancia del autoexamen testicular y de buscar atención médica ante cualquier síntoma sospechoso.
Además, señalan la importancia de implementar medidas eficaces de prevención, detección temprana y tratamiento del cáncer de estómago, que es el más mortal en hombres y el tercero en mujeres.
“El estudio refuerza la importancia de la investigación epidemiológica para identificar grupos de riesgo, generar hipótesis sobre las causas de las enfermedades y adaptar las intervenciones de salud pública a los diferentes grupos poblacionales. La prevención a través de la vacunación contra la hepatitis B y el virus de papiloma humano, los estilos de vida saludables y la participación en programas de tamizaje según los lineamientos institucionales, son la principal herramienta contra estas enfermedades. El Código Latinoamericano contra el Cáncer es un recurso muy útil para recordarnos lo que pueden hacer las personas para evitar desarrollar el cáncer: https://cancer-code-lac.iarc.who.int/”, explica el Dr. Rolando Herrero, director científico de ACIB-FUNIN.
Esta investigación titulada «A surveillance study of cancer incidence and mortality among young adults in Costa Rica«, se encuentra publicada en la revista The Lancet Regional Health – Americas, volumen 38.
- Residentes de áreas rurales tuvieron una menor mortalidad por cáncer de páncreas, pulmón, mama, próstata, riñón y vejiga.
San José, agosto de 2024. Un estudio elaborado recientemente en Costa Rica, dio a conocer hallazgos importantes sobre el comportamiento de la mortalidad por cáncer, según las zonas de residencia y los niveles de riqueza de los distritos del país.
La investigación desarrollada durante 2010-2018, por la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas (ACIB-FUNIN), la Universidad de Costa Rica, la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, encontró que la mortalidad por la mayoría de tipos de cáncer en nuestro país, es menor en las zonas rurales, en comparación con las urbanas.
Específicamente, los residentes de áreas rurales tuvieron una menor mortalidad por cáncer de páncreas, pulmón, mama, próstata, riñón y vejiga. Sin embargo, el cáncer de estómago resultó ser el más frecuente en estas zonas.
Para los expertos, que las zonas rurales tengan una menor mortalidad en la mayoría de tipos de cáncer, puede deberse a estilos de vida más tradicionales y saludables, en términos de alimentación, consumo de alcohol y tabaco.
Por su parte, en las zonas urbanas los estilos de vida varían, ya que el consumo de tabaco, alcohol y alimentos poco saludables, es más común. Esta tendencia ha sido fundamentada por diversos estudios realizados en nuestro país por diversa organizaciones, donde se ha evidenciado, por ejemplo, un importante aumento de la obesidad infantil, principalmente, en zonas urbanas.
En este trabajo se mostró que los cánceres que se relacionan con el tabaco, como el cáncer de páncreas, pulmón, riñón y vejiga, son menos frecuentes en los residentes de áreas rurales, en comparación con los residentes de áreas urbanas.
“Esto es coherente con la distribución del consumo de tabaco en Costa Rica, pues se sabe que en las áreas rurales es menor. Además, se sabe que el consumo de alcohol en el país, también está asociado con una posición socioeconómica alta, más frecuente en zonas urbanas”, explica la Dra. Cristina Barboza, investigadora de la Universidad de Costa Rica.
Por otra parte, el estudio también analizó el comportamiento del cáncer en los distritos con más y menos ingresos, y se determinó que el cáncer cervicouterino es más común en las zonas con un menor nivel económico. Mientras tanto, el cáncer colorrectal, el linfoma no Hodgkin y la leucemia, son más frecuentes en los distritos con mayor poder adquisitivo, que en los distritos con menos poder adquisitivo.
Para el doctor Rolando Herrero, director científico de ACIB-FUNIN e investigador en este estudio, “es urgente que el país fortalezca sus programas y esfuerzos de prevención del cáncer, brindando especial atención a las poblaciones en riesgo. Sabemos que muchos tipos de cáncer se relacionan con los estilos de vida, por lo que es necesario realizar un especial trabajo en las zonas urbanas. Pero, en el caso de los sectores rurales, hay tipos de cáncer que están más relacionados con factores socioeconómicos, donde existe menos posibilidades de utilizar servicios de detección temprana, por lo que es fundamental mejorar el acceso a estos programas, en todos los segmentos de la sociedad”.
De acuerdo con los investigadores, los hallazgos de este estudio brindan información valiosa para la toma de decisiones y la implementación de medidas adicionales a las ya establecidas en el país.
Además, destacan la importancia de regular las actividades económicas que exponen a los trabajadores a carcinógenos (como la exposición solar), así como implementar otras estrategias establecidas en el Código Latinoamericano Contra el Cáncer.
Ambas entidades se han dedicado, durante décadas, a la generación de evidencia científica para contribuir con el desarrollo del país y la promoción de la salud, incluso, en diversas oportunidades suscribieron convenios específicos para la realización de investigaciones en conjunto.
El convenio firmado este lunes, faculta a ambas partes a desarrollar acciones de investigación, acción social y capacitaciones en docencia. Asimismo, “ambas instituciones, de manera coordinada, definirán, diseñarán y ejecutarán en forma conjunta todos aquellos programas o proyectos de interés mutuo, en los términos específicos que concertarán en cada oportunidad y dentro del límite de sus potestades, facultades y atribuciones propias”, señala el convenio.
“Nos sentimos muy complacidos de firmar esta alianza que, sin lugar a dudas, potenciará las capacidades de investigación de dos organizaciones con amplia trayectoria y con un recurso humano altamente capacitado. Esta colaboración representa una gran oportunidad para realizar investigaciones de gran impacto y, con ello, contribuir con la toma de decisiones en materia de salud”, señala la doctora Carolina Porras, directora de investigaciones de ACIB-FUNIN.
Asimismo, el convenio también tiene como objetivo, establecer una cooperación para realizar otras actividades que faciliten el intercambio de conocimientos, el desarrollo de vínculos comunitarios y la capacitación profesional.
“Durante más de 30 años, diversos investigadores de ACIB-FUNIN hemos participado en estudios sobre temas clave para la salud mundial, como lo es el virus del papiloma humano, el cáncer de cuello de útero, la enfermedad renal crónica, el cáncer de mama, el SARS-CoV-2, entre otros. Esta experiencia y la de los investigadores de la UCR, será trascendental para el desarrollo de proyectos innovadores, dirigidos a mejorar el conocimiento, la prevención y el tratamiento de los problemas de salud que más afectan a la población costarricense”, explica el doctor Rolando Herrero, director científico de ACIB-FUNIN.
El convenio también plantea la oportunidad de capacitar a los nuevos profesionales en ciencias de la salud y otras disciplinas relacionadas, en materia de investigación biomédica.
Pese a ser un cáncer 100% prevenible, esta enfermedad es el cuarto cáncer de mayor incidencia en el país; en el 2022, provocó la muerte de 133 mujeres, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino, expertos de la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas (ACIB-FUNIN), hacen un llamado reforzar cada una de las acciones de prevención de esta enfermedad.
En ese sentido, recuerdan que, a pesar de los grandes esfuerzos que ha realizado el país, aún existen importantes desafíos para lograr la eliminación de esta enfermedad, como un problema de salud pública.
Uno de los principales retos, es aumentar la cobertura de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), en niñas que hayan cumplido los 10 años, así como incorporar en el programa de vacunación, a niños y mujeres de hasta los 20 años.
Los expertos señalan que, si bien es cierto, la vacuna contra el virus del VPH tiene un mayor nivel de protección, si se coloca antes del inicio de las relaciones sexuales, se ha demostrado que también funciona cuando se aplica después.
“Costa Rica ha realizado un trabajo extraordinario para lograr una alta cobertura de vacunación; la Caja está haciendo grandes esfuerzos en este campo. Además, el reemplazo del papanicolaou, por la prueba de tamizaje del VPH, permitirá un mejor control de la enfermedad y con ello, acelerar el cumplimiento de la Estrategia Global para la eliminación de esta enfermedad, emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que contempla tres pilares: prevenir, detectar y tratar. Costa Rica es uno de los países que tiene menos mortalidad por este cáncer en Latinoamérica, pero es claro que aún falta mucho por hacer”, explica el doctor Rolando Herrero, director científico de ACIB-FUNIN.
Dicha Estrategia, plantea tres metas que deben cumplirse para 2030: a) Que antes de los 15 años, el 90% de las niñas estén vacunadas contra el VPH, b)
Lograr el 70% de cobertura de detección de casos de cáncer, en mujeres de entre 35 y 45 años, c) Dar tratamiento al 90% de las lesiones precancerosas y a los casos de cáncer invasivo.
Anteriormente, la OMS recomendaba la colocación de tres dosis, sin embargo, basándose en diversos estudios mundiales, entre ellos, varios realizados en Costa Rica, recomienda a los países colocar una o dos dosis. Pero el organismo espera los resultados de la investigación que se realiza en Costa Rica (ESCUDDO), para cambiar la recomendación oficial a una sola dosis.
El cáncer cervicouterino provoca más de 300 mil muertes cada año, en todo el mundo, sin embargo, los expertos señalan que la detección precoz de los casos, junto con un tratamiento rápido y de calidad, puede curar esta enfermedad.
El impacto del cáncer es tal, que este organismo prevé más de 35 millones de nuevos casos de esta enfermedad, en 2050; esto supone un aumento del 77%, con respecto a los 20 millones de casos que se estimaron para el 2022.
Conscientes de la urgente necesidad de contar con una nueva generación de profesionales capacitados para el abordaje del cáncer, ACIB-FUNIN y el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, abrieron el concurso para otorgar una beca en prevención y control de esta enfermedad, a un profesional de la salud del país.
El periodo de convocatoria para la pre-selección de candidatos, inició el 11 de marzo y cerró el 3 de mayo 2024. Los interesados pueden visitar la página https://acibfunin.com/programabecas/, para conocer más información y consultar los requisitos.
“Cada año, un profesional en el campo de las Ciencias de la Salud o Ciencias de la Vida, tiene la oportunidad de optar por esta beca, con todo pago, para especializarse en la prevención y control del cáncer. Se trata de uno de los programas más prestigiosos de todo el mundo, en la formación de líderes en investigación de esta enfermedad, y desde el 2020 a la fecha, tres costarricenses han sido seleccionados y están actualmente en el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, llevando este programa”, señala la Dra. Carolina Porras, directora de investigaciones de ACIB-FUNIN.
Esta pasantía tiene una duración máxima de cuatro años y brinda oportunidades para estudios de laboratorio de ciencias básicas, epidemiología, ensayos clínicos, investigación de servicios de salud y estudios de los aspectos biológicos y sociales del comportamiento de la salud.
La beca postdoctoral es posible gracias a un convenio de colaboración que, en 2019, establecieron el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos y ACIB-FUNIN, para promover en Costa Rica, la cooperación en todos los aspectos de la investigación, sobre prevención y tratamiento del cáncer.
Los interesados deben llenar un formulario de beca, ingresando al enlace https://acibfunin.com/formulariobeca/
En la actividad que se desarrolló de manera virtual, desde el Hospital de Liberia, participaron diversos expertos e investigadores del país, quienes abordaron a profundidad esta problemática que se presenta, en mayor medida, en la provincia de Guanacaste.
Desde 1970, Costa Rica experimenta un aumento sostenido de casos de enfermedad renal crónica no tradicional, que afecta, principalmente, a hombres jóvenes, quienes realizan actividades de intensa actividad física en ambientes con altas temperaturas.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, revelan que en el período 2000-2022, en ciertas regiones de Guanacaste, la mortalidad fue 16 veces más alta para hombres y 4 veces más alta para mujeres en edades entre 30-59 años, esto en comparación con el resto del país.
Expertos de la Academia Nacional de Ciencias, expresaron su profunda preocupación por la persistencia de esta epidemia silenciosa y exhortaron a los empresarios industriales agrícolas, de la construcción y de otros sectores pertinentes, así como al Ministerio de Salud, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Instituto Nacional de Seguros, las municipalidades y otros gobiernos, así como a organizaciones locales, a establecer medidas urgentes para la prevención de esta enfermedad laboral, que continúa teniendo graves consecuencias en una de las poblaciones más vulnerables de nuestro país.
“Las estadísticas ponen en perspectiva la gravedad de la situación que se vive, principalmente en Guanacaste, donde urgen acciones más contundentes para frenar esta epidemia. Sabemos que existen una serie de recomendaciones para prevenir el daño renal y que, en nuestro país, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha emitido lineamientos para la implementación de medidas preventivas en los lugares de trabajo. Sin embargo, creemos que estas recomendaciones deben implementarse de forma correcta y consistente y que su efectividad debe ser evaluada continuamente. Además, se requiere diseñar programas que lleguen a los trabajadores del sector informal, los cuales conforman una alta proporción de la fuerza laboral en riesgo”, señala el doctor José María Gutiérrez Gutiérrez, miembro de la Academia Nacional de Ciencias.
La enfermedad renal crónica no tradicional, inicialmente se detectó en trabajadores de campo de la caña de azúcar, pero también se ha observado en trabajadores de otros cultivos agrícolas, así como en el sector de construcción, minas, fabricación de ladrillos, camaroneras y pesca, entre otros.
El exceso de calor, o estrés térmico, que se genera en esas actividades laborales, produce aumento de la temperatura corporal y deshidratación, ocasionando cambios metabólicos severos que dañan los riñones. La posibilidad de un trasplante no es generalmente una opción para los pacientes, quienes fallecen con mucha frecuencia siendo jóvenes.
La gran cantidad de personas afectadas por esta enfermedad en Guanacaste, hizo necesario que la C.C.S.S. construyera modernas instalaciones en el Hospital Enrique Baltodano Briceño, de Liberia, para atender a los pacientes. Sin embargo, los casos nuevos siguen desbordando los servicios y los fallecimientos continúan.
Esta situación se ve agravada por la condición socioeconómica de la mayoría de estos trabajadores, a menudo personas migrantes sin un trabajo estable y con acceso limitado a servicios de salud.

